sábado, 24 de mayo de 2025

FINALMENTE:

 

Yo, Heráclito el oscuro sé que el muchacho leyó mis máximas y que la muerte le desabrochaba los zapatos y le manchaba la camisa con café.

Yo, Herodoto, sé que el muchacho vivía en la ciudad de México y que allá presentó un libro con sus ensayos.

Yo, Platón de Atenas, sé que el muchacho me leyó y que la muerte lo obligaba a cagarse en sus ropas cuando veía a La Virgen de Guadalupe.

Yo, Ernesto Sabato, apoyé al muchacho cuando me estaba muriendo.

Yo, Fernando Savater, qué les digo, sé toda esa triste y desgarrada historia. Habría, de una buena vez, que ponerle un cascabel al chocolate.

 

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